Hace más de un año nos enteramos de la mejor noticia que habíamos recibido nunca. Miedo, preocupación, impaciencia e inseguridad aparecieron. Pero también ilusión, alegría y muchas ganas de ver a nuestro Cascarón.
Y apareció él, nuestro hijo, Alex. Nuestra luz, el latido que cambió para siempre el ritmo de nuestras vidas. Desde entonces, cada sonrisa suya lleva un poco de ti, de tu entrega, de tu amor infinito y de esa forma tan especial que tienes de hacer hogar.
A mi me diste lo que llevaba toda la vida esperando, y nunca podré agradecértelo lo suficiente.
Pero antes que Alex, ya me habías dado muchísimo y cambiado mi vida.
Pero eres más, mucho más que una madre increíble para Alex. Mucho más que una compañera increíble para mi. ¡Eres Ali! Aventurera, glotona, alegre, madre gatuna,…
¡TE QUEREMOS MUCHÍSMO!